martes, noviembre 06, 2012

Participación social, contra la negligencia médica, a través del establecimiento de la bioética como eje rector en la atención del problema.

Autor: Gustavo Adolfo Vargas González 


El objetivo  de la  medicina  es  beneficiar al  paciente,  dentro de lo posible.  El incremento  de la negligencia  y el error médico, dejan ver  que  alejados de la Lex Artis de la medicina,  causan daño:   por error, omisión, falta de previsibilidad, negligencia,  y  mal praxis.  
La polémica; se estanca al descifrar   el significado de   error y negligencia.  Los médicos;   se escudan  en el termino iatrogenia. Las víctimas  prefieren    darle otro nombre,  negligencia.
El avance de la ciencia y la  tecnología,  influyó   en la despersonalización y deshumanización  de los profesionistas de la salud, que anteponen  interés,  criterio mercantilista  y  rentabilidad , a los valores que   durante años  hicieron de la medicina  un apostolado.
El ejercicio  del conocimiento, beneficia a quien  puede pagar el  servicio. Para el estrato social más deprimido, está el seguro popular  como  opción, en la que los pacientes enfrentan    riesgos,  errores, omisiones, faltas de previsión   y negligencias.
En la  Medicina subrogada y de  seguros  de gastos médicos mayores,  el  paciente cautivo y sin posibilidad de elección, es víctima del  fenómeno que afecta  el servicio  en el  Seguro Popular.  Los  pacientes  son  atendidos  por   médicos deshumanizados y mediatizados.
Es indispensable una revolución   en  conciencia,   cultura, y ética, que renueven  el    compromiso  médico.  Hoy;  mientras la negligencia  se incrementa,  la prevención se olvida.
De   continuar la tendencia  hacia la práctica desleal  como: dicotomía, clientelismo,  utilización perversa del  conocimiento,  ambición y codicia.   La   mal praxis,  aumentara  y  los médicos,  se alejaran cada vez más  de   la Lex  Artis. 
El apego a    protocolos, tecnologías e interacción con un   nuevo   modelo de atención sanitaria,   aporta  beneficios al paciente. Por el contrario el desapego  significa riesgos previsibles,  errores y negligencias.
La inseguridad del paciente,  se demuestra  con el numero  de   errores ocurridos en hospitales públicos y  privados, donde se originan    enfermedades, lesiones,  discapacidades,  daños  irreversibles  y  muerte. El índice de error,  varía entre  3,5 % y 16,6 % de los pacientes hospitalizados. Uno de cada diez  internos,  es víctima de  negligencia  y errores previsibles.
No se  conoce el numero de   errores y negligencias,  por  el corporativismo médico que  oculta la verdad, por   temor a sanciones y demandas, el error  pasa inadvertido.  Los pares   protegen a sus colegas,  ocultan, callan o disfrazan los hechos.
No existe un  sistema de control  y regulación sanitaria,  que ofrezca   información veraz   sobre  negligencias y errores. ,   En teoría;   las Normas Oficiales mexicanas ofrecen  seguridad   los usuarios del servicio médico. La  realidad;  es  que las normas y  la  legislación aplicable  a la materia,  es  letra muerta  para médicos y  Sector Salud.
Qué lejos está la medicina , de la   propuesta  del  premio noble de  química  Doctor Santiago Ramón y Cajal,  “el error es  la oportunidad providencial, para que  este,  no  vuelva a repetirse”.
2.- Causas   de  error  y negligencia médica  en México,
Deficiente o nula  relación médico-paciente.
 Se subvalora al paciente, desatendiendo  sus  componentes psicológicos, culturales, económicos,  básicos en  la  relación médico -  paciente.  La subvaloración,     causa inseguridad por    condiciones extra profesionales,  antepuestas  por  el médico a la salud  del  paciente.
Interrogatorio inadecuado.
La  deficiente información  obtenida del  paciente,  por  la brevedad y   desinterés en  la anamnesis,  conduce a  la comisión de errores y negligencias. Inhibe la  comunicación y retroalimentación del  binomio  médico  - paciente; no  elabora, o  elabora deficientemente   la hoja clínica y/o expediente clínico. El  mal  interrogatorio o la falta del mismo,  no brinda elementos para  diagnosticar con eficiencia.  Favorece    los  riesgos, errores, omisiones   y las negligencias,  aparecen en cualquier momento.
Auscultación  inadecuada o inexistente.
La exploración  fisca,  es  deficiente por  causas similares  a las mencionadas en el párrafo anterior. La auscultación inadecuada o inexistente,  incrementa  los riesgos, y   causa  error  o negligencia. La incorrecta  o inexistente exploración, además de un  deficiente  diagnostico,  significa perdida de tiempo y oportunidad en la atención del paciente.
Subutilización de los    estudios     de  gabinetes de diagnostico.
Una  mala   valoración  de  la alerta proporcionada   por los  gabinetes de diagnostico, significa pérdida de  tiempo, oportunidades y gasto infructuoso  para el paciente.
 Administrativamente,   razones presupuestales,   inescrupuloso  e ineficaz criterio del médico, privan  al paciente  de los estudios  de  gabinetes de diagnostico.  Por sistemas se    niega la  práctica  de   estudios indispensables,   por   instrucciones superiores. La economía mal entendida,   causa  riesgos,  errores  y negligencias    irreversibles, agravadas   por imprevisibilidad al no solicitar   interconsulta con las especialidades  necesarias. Entre los  médicos de primer nivel,  es  común basar  su  diagnostico   en el “ojo clínico”.  Los   criterios  jerárquicos,   basados  en economía y  ahorro,   favorecen substancialmente    riesgos innecesarios,    por ignorancia, amoralidad, falta  de ética  y sometimiento del médico a instrucciones superiores.
Historia clínica inexistente  o mal elaborada.
 Información omitida,  insuficiente, inexistente, excesiva,  mal interpretada, con   diagnóstico o  pronóstico equivocados, contradictoria, con  abreviaciones,   inteligible, con descuidos  y omisiones  de  la información proporcionada por los gabinetes   de diagnostico interconsultados, causan  errores y negligencias,  amen, de que   violan  las Normas Oficiales Mexicanas.
Prescripción deficiente.
 La receta verbal o  escrita con letra ilegible, produce errores y negligencias, previsibles   con atingencia,  empatía y previsibilidad del médico. El  paciente no  está capacitado para    entender   la prescripción, cuando    existe  duda  o mala información del médico.  El paciente,  no tiene capacidad  ni experiencia para acatar    instrucciones,   que requieren la intervención de personal especializado,  intra  o extra hospitalariamente.   El  médico da por hecho que el paciente     atenderá  en su  ausencia la prescripción. La toma  de decisiones,    compete  al médico, es parte de la previsibilidad  no delegar al enfermo,   responsabilidades  que no le corresponden.
 Subutilización del avance tecnológico, en la atención al  paciente.
 El criterio económico y de  ahorro en la administración   de la medicina   pública y  privada,  mediatiza  la responsabilidad moral y ética del médico. Las   Instituciones sujetas a  presupuestos, como la  medicina subrogada  y  la de  seguros  de gastos médicos mayores, frecuentemente  no  tienen acceso a alternativas    tecnológicas   innovadoras.    Solo el   paciente  particular, obtiene el    beneficio de  esas alternativas, soluciones, prevenciones   y cura, por su capacidad económica. El Sector  Salud,  presume  cobertura  total inexistente,   ni cuantitativa ni cualitativamente. Los médicos   que laboran en esas  Instituciones, conocen   de  la inexistencia  y desabasto de medicamentos en el   cuadro básico autorizado, padecen  restricciones para autorizar  estudios  especializados   indispensables.   Derivan  inadecuada, inoportuna  e ineficientemente  a  los  pacientes   a  especialidades de alta demanda. Todos se   Justifican. ninguna   justificación es válida  ni  moral  ni  éticamente.
3,-  Bioética y compromiso Hipocrático,  en la medicina moderna.
La medicina  desatiende la   esencia biológica,  social, sicológica, económica  y cultural  en  el proceso salud-enfermedad. Prioriza la alteración percibida  clínicamente en  la consulta de primer nivel,    solucionando    sintomatología  y signos descubiertos, a veces;    ensombreciéndolos y haciéndolos indetectables.
Privan  al paciente de  la  posibilidad de investigación, interconsulta y  segunda opinión. El paciente es relegado a   un número   en la rutina   diaria que el médico debe  cubrir. Se olvida;    la  condición   social y humana, que debe  prevalecer durante la consulta.
El  médico,  confía  en  su experiencia.  Ignora   la relación  con el paciente. Toma decisiones  adecuadas  o inadecuadas  a partir de la clínica,  de  acuerdo a  los protocolos  que recuerda. La experiencia clínica, lleva a decisiones morales, pero  no éticas.
 “No basta  establecer cómo se debe actuar, formulando  normas de acción moral. Interesa más bien;  mostrar por qué se debe actuar de esa manera. Es decir, determinar los principios de acción ética”.
En el siglo pasado,  la medicina resolvía los dilemas que enfrentaba en el  ejercicio de la  Lex Artis,  guiada por la ética. Actuaba  conforme  a  lo que debía hacer de acuerdo  a los   cánones conocidos durante dos milenios. En los últimos  tres siglos;   la evolución del paciente,   fue  inexistente  para el médico.
La  ética se basaba  en la relación médico-paciente,  exhortando  al médico a practicar una vida pura y virtuosa,  basada en “no dañar” y “hacer el bien”. Principios exigidos a lo largo de los años.
En algunos  medico, prevalece la ética tradicional alineada al  paradigma biologicista  en desuso. La ética   tenía mas relación con el mandamiento Evangélico, de amar al prójimo, que con la concepción de perfeccionar   el conocimiento   para  lograr mejores resultados.  
Ante la deshumanización del médico. Empezó a  usarse  el  término bioética,  El desarrollo científico-técnico, permitió  que los  pacientes  dejaran de ser  sujetos pasivos en el   proceso salud-enfermedad. Surgió entonces ,  la  teoría sobre  disciplina y bioética, edificada  en   la moral surgida  del desarrollo científico-  tecnológico,  que derivo  en  el derecho de los pacientes.
La Bioética;    abarca  la ética médica sin limitarse  al concepto tradicional.  Incluye  responsabilidad del profesional,   normas de conducta de la medicina institucional y particular,  moral en materia de  Sanidad y  epidemiologia.  Pero  su  más alto logro; es reconocer  y establecer  la  relación médico-paciente,  otorgando  a este ultimo democracia,  libertad,  equidad y  derechos humanos. Aunque por  criterios administrativos, el avance de la Bioética   se conoce    en la tradicional  “letra chiquita”.
La bioética,  introdujo lo social  en la ética  conocida hasta entonces.  Incluyo,   principios éticos   de justicia y autonomía,  que significaron  la incorporación de  sociedad y  paciente en  la  dimensión cultural, humana y social.
Más que una  tendencia, la Bioética  es un modelo en la formación   y tendencias, que  integran al  médico moderno a  la nueva concepción de Salud.  El  inicio  de la Lex Artis. Un campo de lucha en la  tendencia y  práctica sanitaria, que satisface el bienestar y la salud.  Otorga  al paciente el poder   en muchas  facetas  de la atención médica,   como  el derecho a la   segunda opinión,  consentimiento informado,  información veraz  y oportuna,  etc. Los  seguidores de la Bioética le , llaman empoderamiento del paciente.
La demanda social genero la vinculación entre  praxis médica y   vida humana. El  médico  interactúa  entre la medicina como arte y como ciencia. Los cambios sociales,  produjeron  cambios en los valores y principios humanos, que conquistan  respeto a la vida,   dignidad humana y   reconocimiento de los derechos humanos,  de los pacientes y el derecho a la salud.
El incremento  del   error y la negligencia  médica,  generó intentos para frenar esa calamidad. Los ojos volvieron a  la prevención  e  incluyeron  al paciente  en la lucha por  la seguridad.
 El Juramento Hipocrático,  menciona que el médico debe actuar en beneficio del paciente, “no haciendo daño” y “actuando en beneficio del enfermo”.  No  menciona el derecho del paciente  a  participar en  las decisiones que le atañan. Las Comisiones Nacionales    de Arbitraje Medico  y   Derechos humanos, conceden  al paciente   el   derecho  para su atención y protección.   Y aunque,  sea letra  muerta  para las  autoridades  Sanitarias  y Judiciales.  Significa un gran paso,  para  los activistas    que lucha por  la seguridad de los pacientes.
La Declaración internacional de los Derechos Humanos,  establece  guías,  códigos de conducta ética, protocolos, reflexiones deontológicas. En México;   institucionalmente  fueron    convertidas  en  Normas Oficiales Mexicanas en materia Sanitaria. 
Continúan sin ser reconocidos  por médicos, colegios    especializados  y   funcionarios de los Sistemas    de Salud   y Judicial.  Sin embargo;  la existencia de  Protocolos y  reglamentos reconocidos por Instituciones,   agrupaciones de profesionales, y organizaciones no gubernamentales, empieza a evidenciar    avance en materia de regulación.
Los derechos humanos, constituyen exigencias que  deben  integrarse  a  ciencia. la bioética se ha incorporado a ello, rescatando la importancia de respetar la dignidad humana.
4.-  Error y negligencia,  desde la bioética
Democracia y  derechos humanos. Procuran el   desarrollo del hombre, su libertad y  equidad. Atienden  principios y normas de conducta de la medicina, aceptando  la existencia  de  errores  y  negligencias.  Desde la   Bioética, se  estudian  las causas de  omisiones, faltas de previsibilidad,  faltas al  secreto profesional, entre otras  situaciones  que perjudican al paciente.
La   bioética se fundamenta en cuatro principios: “Beneficencia”, “no maleficencia”, “justicia” y “autonomía”. Los principios se jerarquizan  en dos niveles;  público,  que abarca  “Justicia”  y “no maleficencia”, y   privado o individual, que    comprende “beneficencia”  y “autonomía”. Los  privados son  obligatorios, siempre que no  haya conflicto con los públicos.
Beneficencia.
Implica  la realización del bien y la protección de los intereses del enfermo.   Procura lo mejor para el paciente  tal y como lo entiende la medicina, promociona el interés  del paciente desde la perspectiva de la medicina,  el  interés radica  en   vida, salud y  felicidad. El médico;  está obligado a alcanzar la sanación  y evitar el daño cuando haya esperanza razonable de recuperación. Le está vedado hacer daño a no ser que ésa sea la vía para llegar a la curación. Infiere  la obligación de aumentar al máximo los beneficios y reducir al mínimo daños y perjuicios. Los riesgos deben ser razonables, teniendo en cuenta los beneficios esperados.
Aunque un acto no beneficie, puede ser ético en la medida que evite el daño. Quien recibe un beneficio sabe cuánto significa, quien sufre un daño,  acusar la gravedad  del perjuicio.
Es el afectado por la beneficencia o no maleficencia,  quien debe decidir sobre la conveniencia de efectuar procedimientos, según se afecten  sus intereses, le corresponde también evaluar si la omisión o la negativa a ejecutar un acto tuvieron consecuencias o  riesgos.
Es indispensable  mejorar la capacidad del  médico para evitar que incurra  en  error o negligencia,  al  diagnosticar o   emitir indicaciones terapéuticas no correspondientes y cualquier omisión   que viole la Lex Artis de la medicina  y   cause daño. Recordar a la academia medica ,el principio de beneficencia,  le regresara la esencia social, que una vez la distinguió.
No maleficencia.
El médico  debe atender al paciente,  con la práctica medica reconocida y adecuada,  y que proporcione un beneficio científicamente probado. Los procedimientos diagnósticos y terapéuticos respetarán  escrupulosamente  el equilibrio entre riesgo y  beneficio,  no causarán daño físico ni psíquico.  Reconociendo la obligación  de hacer el bien y no el mal.
Justicia.
La justicia distributiva, vela por   la distribución equitativa de bienes escasos en una comunidad.  La justicia;  da a cada quien lo que le corresponde,  lo que merece, lo que le es  propio y  necesario, partiendo  de la  obligación ética de dar a cada persona lo que le corresponde moralmente.
La Justicia  Sanitaria,  se encarga  de dar a cada quien lo necesario, en el momento preciso, con independencia de su status social y sin reparar en  costos. La salud;    ha dejado de ser materia privada,  para convertirse en  derecho Constitucional. Concede  igualdad de  oportunidades, en la búsqueda  de  conseguir el mejor resultado,  al  menor costo humano, humano y social.
Autonomía.
Significa   la aceptación del paciente  como ente  moral responsable y libre para tomar decisiones, con libertad de elección, capacidad de fijar su  posición respecto a determinado hecho y  asumir la responsabilidad de sus actos.
El  consentimiento informado, es una  expresión de  autonomía, que consta de dos elementos: la aprobación  voluntaria, sin abusos paternalistas ni presiones autoritarias y la competencia para otorgar  el consentimiento, tanto física como psicológicamente.  Pudiendo    un responsable familiar suplirlo cuando   no sea posible obtener su aprobación.
El paciente  tiene  capacidad para  comprender las situaciones y  perseguir objetivos personales sin ser  dominados por coacciones. A diferencia del modelo de beneficencia,  este principio entiende los valores y creencias del paciente,  como la principal consideración en la determinación de la responsabilidad del médico,  y  aplica  la responsabilidad al  galeno. Entendiendo;   que  médicos y pacientes no son iguales en cuanto a  posesión de información, conocimiento y capacidad para controlar hechos y circunstancias.
El médico, debe respetar la autonomía, y  la integridad del paciente como un todo, con sus valores más preciados,  vida,  salud, respeto a su individualidad y a su derecho de libre elección. Es este deber, el que  presenta mayor conflicto ético y resistencia al cambio por el    gremio médico.
El médico tratante, debe respetar  el conocimiento del enfermo sobre el procedimiento al que será sometido, enterándolo de los  fines, riesgos,  consecuencias probables y beneficios potenciales.
Para que  el   consentimiento  sea válidamente  informado, el paciente y  los  familiares responsables,  no deben ser sometidos a presión o engaño. El consentimiento es la expresión de la  voluntad y libertad personal, significa  autonomía.  La información no debe ser solamente    al inicio del tratamiento o cirugía,  el paciente tiene el derecho de   recibir   cualquier cambio  en el estadio  de  su enfermedad o tratamiento médico o quirúrgico,  recibiendo las aclaraciones necesarias   con oportunidad, para  poder dar a conocer su  criterio y decisión al médico, pudiendo optar  por  una segunda  opinión, e incluso   solicitar el cambio del responsable médico en su atención.
Los pacientes muestran  inconformidad  por  la actual atención médica. Las controversias surgidas, se  atienden dentro de la resolución alternativa de conflictos, por la  Comisión Nacional de Derechos Humanos,  la Comisión Nacional de Arbitraje Médico.   La demanda   civil  y penal,  son opciones que el paciente toma  al no lograr  la mediación  durante  el arbitraje.  Las áreas médicas mas denunciadas por errores y negligencias  son: traumatología y ortopedia, ginecoobstetricia, urgencias y cirugía.
Estudio serios  (Cote y otros) han  revelado que de 371 dictámenes de los archivos de la Dirección General de Coordinación de Servicios Periciales de la Procuraduría General de la República (1976-1992), en 31,44 % (89) existió falta médica; en 78,65 % (222) negligencia y en 21,34 % (60) impericia.
Ante esa situación  se creo, la Comisión Nacional de Bioética, que  tiene como objetivos:
·         Proponer una guía ética para la atención médica y la investigación.
·         Fijar  criterios o principios éticos mínimos que deben observarse para la atención médica en las instituciones públicas y privadas de salud.
·         Difundir entre la sociedad y los profesionales, técnicos y auxiliares de la salud los principios y valores que deben regir el ejercicio de su actividad.
·         Fomentar el respeto de los principios éticos en la actividad médica.
·         Opinar sobre los protocolos de investigación en seres humanos y desarrollo de nuevos medicamentos, así como su uso correcto en la práctica médica.
·         Dar a conocer los criterios que deberán considerar los comités de ética y de bioseguridad de las instituciones de salud.
·          Apoyar el desempeño de los comités de ética de las instituciones de salud y  recomendar, los criterios que deberán observarse en la reglamentación de la investigación en seres humanos.
5.-  El paciente   en apoyo a  la Bioética.
En México,  predomina el criterio biologicista de los paradigmas de las Ciencias de la Salud, conduciendo esta tendencia a la nula participación del paciente en las decisiones médicas, teniendo el médico tratante la dirección y decisión total del proceso. Hecho que viola el principio de autonomía del paciente y su familia.
Mal informado de su padecimiento y  los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, el paciente  ante el planteamiento del personal de salud  y bajo el supuesto de que son sabios e infalibles, termina por aceptar  la decisión unilateral del médico.
Ante  la presencia  de  consecuencias adversas,  discapacidad,  lesiones por error o negligencia. En calidad de  víctima, el paciente  recurre a las instancias establecidas para atender  la  mala praxis:  la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico,  la Procuraduría General de la República y el Sistema Judicial.
la negligencia constituye  un  problema social, que debe ser tratado intersectorialmente,  por  el  Sector Salud , la Autoridad encargada  de  impartición de justicia, los Ministerios Públicos  y los juzgados  penales y civiles. Siendo la salud  un  derecho tutelado por el Estado, debe darse  un lugar a las víctimas de negligencia médica, para retroalimentar  a las autoridades de la realidad imperante.
El Derecho a la Salud, debe dejar de ser  letra  muerta.  La Comisión Nacional de Bioética   debe  ser el  eje rector en la Praxis Médica vigilando el respeto estricto de sus objetivos, a través de la información a la sociedad,  capacitando al personal médico y las autoridades de los  Sistemas de Salud y Judicial,  sobre los principios bioéticos. Pero ante todo, privilegiando  la participación social organizada, para recordar   a las autoridades Sanitarias,  a los médicos  y al Sistema  Judicial,  la existencia del  problema, sus repercusiones  y el antídoto para evitarlo,  la prevención..
La víctimas de negligencias médicas están en total  indefensión, ante la embestida   descomunal de  la negligencias  cometidas por  pésimos profesionales  de la salud,  a lo que debe sumarse la negligencia , omisión  y tráfico de influencias  existente en los Ministerios Públicos  y las  ventanillas   del Sistema Judicial.
no existe en México,  un órgano Sanitario confiable  que verifique el cumplimiento  de las Normas Oficiales Mexicanas en materia de salud y  la observancia  de  los  protocolos médicos.
La Dirección de regulación Sanitaria, es  ineficiente  ante la queja  de   las victimas de negligencia, que  buscan  sanciones para los  médicos que  incumplen  la normatividad y reparación del daño.
La Comisión Nacional  de Arbitraje Medico,  tiene  una participación  insignificante cuando se trata de aplicar justicia.  Ofrece la mediación, a la que casi nunca  se llega, por la falta  de pruebas    del querellante. la Comisión, generalmente   termina  por declarar agotado  y archiva el expediente,   por falta de pruebas y/o desinterés  de la víctima.
La realidad es triste, pero  cierta.  la victima  nunca espero estar en el   lugar donde lo coloco la mal praxis, indolencia   o impericia  medica.  Por lo tanto;  no  está preparado para  afrontar    el tortuoso camino que le espera, ni tiene  el conocimiento adecuado para hacerlo,  Pocas victimas    tienen  acuciosidad,  cultura, paciencia y  capacidad económica  para  enfrentar un juicio  civil y/o penal,   presentar  pruebas, obtener  peritajes médicos para   continuar el procedimiento que busque  la sentencia  para el infractor del Código de defensa  Social. .
El camino después de recorrer  las instancias Sanitarias,  es  el  Sistema Judicial,  ante quien  debe querellarse o demandar exigiendo  la sanción del delito  y la  reparación del daño.
 “Delito que  no se denuncia se repite”, es retorica utilizada  por las Instituciones  encargadas  de brindar seguridad  e impartir justicia. La victima de negligencia, como la de cualquier otro delito,  enfrenta   una  maquiavélica realidad   jamás imaginada. Tráfico de influencias,  Abogados inexpertos en el tema, que se venden ante  la defensa  de los médicos  demandados, omisiones judiciales,  proclividad  para  favorecer el  interés del galeno indiciado,  dificultad para  que  un gremio médico o un médico en lo particular, acepte   participar  en los  peritajes  que requiere la averiguación previa,  corrupción de  los servidores públicos,  burocratismo,  falta de conocimientos sobre el tema  y  desinterés de los Agentes del Ministerio Publico.
 Ante esa realidad, la victima termina por abortar su deseo  de obtener justicia, o    es mártir  de la prescripción por desconocimiento de la tramitologia judicial.  o bien;  sacando fuerzas  de flaqueza  lucha   buscando el apoyo  de los  medios de comunicación, para dar a conocer  la tragedia   que vive, señalando   los actores  de  la misma.
 La presión social,   termina  por mover  a regañadientes   a los funcionarios  públicos, que no funcionan.  Contra  el Slogan oficial   “delito  que  no se denuncia, se repite”, el grito de guerra de las victimas  que enfrentan   los procesos penales o civiles, es  “delito que no se castiga, se repite”.
El silencio oficial, busca que  la víctima   desahogue    a gritos,  sombrerazos,  cartas abiertas,  artículos en los medios de comunicación su  frustración y desacuerdo, haga  preguntas  y exija respuestas.. Pareciera, que el Artículo Octavo Constitucional, no existe. Las respuestas no llegan. Porque nadie, lee, escucha, ni ve la inconformidad social. 

Nadie tiene    registros confiables sobre  la ocurrencia de errores y negligencias. Las que  tienen datos, incluyen solo estadísticas, sobre   personas quejas  quejarse ante el órgano desconcentrado del Sector Salud.
No  hay  forma de  saber el   número real de negligencias médicas.  Se des conocen  los  casos, done las víctimas    decidieron dejar las cosas en manos de Dios, al desconfiar de la justicia  de  los hombres. Algunos,    ni siquiera  saben  que sufrieron negligencias y piensa  que  la voluntad divina,  les mantiene  discapacitados.
La ignorancia  es el mejor aliado del médico,   que tiene  en la  imprevisibilidad   la   fuente de trabajo, que le proporciona status  y confort.
Los pacientes,  están en  indefensión. la Comisión Nacional de los Derechos Humanos porque  no  tiene facultades “por tratarse de asuntos entre particulares”.,  La Comisión Nacional de Arbitraje medico,  recibe  anualmente 14 mil quejas, de las que   el 15 por ciento corresponde a servicios privados.  De ese número, 2 mil 400 personas al año  denuncian actos de negligencia o mal praxis  sufrida  en consultorios, hospitales, clínicas y laboratorios privados.  Únicamente el ochenta  por ciento  de  esos casos  es  resuelto en  procesos conciliatorios, un  veinte  por ciento en arbitraje.  Se emiten solo  cincuenta laudos anuales  favorables a los pacientes.
Al ser cuestionada  sobre las  quejas recibidas,  contra  los  casos atendidos,  CONAMED, asegura que la negligencia es una “percepción subjetiva de la gente”.  Una manera  grosera  de responder  a los usuarios de la Institución, el Sistema Judicial    se suma al criterio y actúa de manera   parcial   desprotegen a las víctimas  y  tapan las  faltas   cometidas por los  médicos negligentes.
Después de la  vulneración  causada por la impericia,  negligencia y  falta de previsión medica, el paciente  es    vulnerado nuevamente. Son las Instituciones  encargadas  de impartir justicia,  las autoridades del Sector salud,  los gremios médicos que protegen a sus pares y los abogados desleales e ignorantes  los que cometen la doble vulneración a la víctima.
.7.-  Autoridades   Sanitarias  y judiciales, favorecen  a médicos   negligentes.
La   mal praxis, cometida por los médicos de los  servicios de salud,  se debe a  falta de  supervisión y   desatención  de la Bioética.
El Sector Salud privilegia y tolera   el  funcionamiento de  hospitales privados y  públicos  que estando  sujetos a regulación sanitaria,  violan impunemente las   Normas Oficiales Mexicanas  y  protocolos aceptados por la academia medica.. Instituciones médicas,  Clínicas  y consultorios  siguen  practicando medicina a la  usanza de la vieja escuela.
Las Instituciones  y particulares,  presionan  al  paciente a firmar documentos en blanco, que    presentan al enfermo y a su familia,  escasos  veinte  minutos antes de la cirugía.
Al firmar en blanco,  el paciente  acepta que el hospital únicamente presta servicios hospitalarios y por lo  tanto;  el  paciente es responsable  del médico que eligió.  Legalmente;    el paciente, es quien  designa  al médico que lo atiende.
Este es un argumento falso.  Quien elige a los médicos en  los hospitales  públicos y privados, en las instituciones que subrogan   el servicio médico, o  las aseguradoras  que    brindan seguros  de gastos médicos mayores, no son los pacientes, sino los coordinadores del servicio.
El paciente, es cautivo del médico  que   forma parte  del  cuadro de especialistas que le  atienden por la  prestación médica que le protege. Son los coordinadores médicos de los   hospitales, y servicios médicos  los responsables de la elección de  los facultativos,  que  en la  práctica , administrativamente  privilegian el ahorro,  sobre la  eficiencia y capacidad  de los médicos contratados.
Independientemente  del tipo de servicio que se brinde, la institución o la empresa,   están obligadas  a  supervisar al  personal que atiende al paciente en sus instalaciones. Son responsables de lo que pasa en  las mismas y de los médicos que ejercen en los nosocomios y consultorios.
 Además de errores  y  negligencias, el  Sector salud y las empresas  hospitalarias, provocan  prácticas fraudulentas e ilegales en perjuicio del paciente. La dicotomía es un ejemplo, consiste  en pagar  comisiones o bonos por el número  de  ingresos que generen  los médicos al hospital, internamientos, operaciones y estudios.
Otra practica  que cae  en el terreno del fraude,   es  la industria  de estudios, cirugías y procedimientos innecesarios, ordenados por los  médicos sin justificación. El  médico,  hace lo que quiere en  los hospitales púbicos  y privados, en sus consultorios y clínicas. Nadie lo  supervisa  si el paciente requiere cirugía, basta  la indicación del médico tratante,  nadie analiza si su  decisión es correcta,  o no, a no ser que los estudios , eventos quirúrgicos, y  periodos de hospitalización  sean muy caros y requieran el visto bueno de  una autoridad administrativa coordinadora..
La sociedad    opina,    que  el Sector   Salud está obligado a   informar sobre   los  padrones  sobre    hospitales  públicos, privados,  médicos  y clínicas   que  trabajan alejados  de la Lex Artis de la medicina, que hacen de la mal praxis y la negligencia su  modus   vivendi. Es indispensable un padrón,  de   médicos    particulares que deprendan la salud  pública.  Ante la falta  de   mecanismos  de  regulación sanitara,   no puede   permitirse  que  ocurran  errores y negligencias,  en hospitales certificados por el Consejo de Salubridad General de la Secretaría de Salud.
Tampoco es admisible que  la Procuración de Justicia,   actué a favor  del  mejor postor,  participe  en  actos de corrupción, tráfico  de influencias,    dilaciones, omisiones y proclividad a  favor del gremio médico. Es difícil de comprender,   que  ante una denuncia  y/o querella,  con  peritaje medico solicitado a CESAMED  a petición de autoridad, con conclusión  que detalla los peores calificativos posibles para un acto de   lesiones culposas:  omisión (negligencia) de procedimientos médicos quirúrgicos,  falta de previsibilidad al no apegarse a la Lex Artis de la medicina, mal praxis, y  errores groseros,  el Sistema judicial, se  ignore la indagatoria  de la Averiguación Previa, se  niegue  valor jurídico a las pruebas  ofrecidas,   y se desestime  el dictamen pericial y  la ampliación del mismo.
La vía penal no es  recomendable para las víctimas,  porque los ministerios públicos no conocen el  tema,  que requiere  alta especialización; ni  cuenta con médicos expertos que dictaminen  sobre   las diversas especialidades. El  hecho, implica desventaja para el querellante  y/o denunciante.
Los procedimientos penales son juicios  complicados,  largos,  costosos y cruelmente  inescrupulosos. La demanda por responsabilidad médica profesional,  en los tribunales civiles, es más flexible, expedita   y noble.  Permite igualdad de condiciones entre  Instituciones públicas y privadas,  el médico  y  paciente. La  única  condición existente, es que   la  denuncia se haga en los términos     marcados por la Ley.
La prescripción afecta al paciente  y brinda impunidad al médico.  La capacidad de respuesta  del paciente por    la mal praxis  de  que fue víctima, es lenta,  porque se da cuenta  tarde  de lo irreparable de sus lesiones.  o porque   el tiempo    transcurre a favor del médico, mientras el paciente es sujeto a nuevas intervenciones quirúrgicas en busca  de reparar los daños irreversibles  que le causo el médico negligente,  el paciente se entera  de la existencia de la  prescripción, cuando  se presenta en  el Ministerio Publico  si  opta  por la  querella o denuncia   penal, o cuando asiste al tribunal civil para  intentar    la reparación del daño.
8.- Prevención inexistente en materia de salud.
El Estado mexicano,  incumple su obligación de regular los hospitales.  Las autoridades sanitarias,  no vigilan las prácticas hospitalarias. Ninguna autoridad visita a los hospitales, las clínicas y los consultorios,  para verificar que cumplan los protocolos médicos  y normas oficiales mexicanas   sanitarias. COFEPRIS  puede ufanarse     de un  número considerable  de  supervisiones  y  verificaciones,   pero no explica que   las  vistas   son debidas a la queja  por  negligencia médica cometida.
La previsión   sanitaria no existe,  se   intenta   justificar a las instituciones   públicas  con vistas posteriores a la  mal praxis,  es decir;  cuando el mal está  hecho. El Sector Salud  se niega a proporcionar  información sobre un padrón de depredadores  médicos  que    afecta a la población.
Hay de errores a errores. La falta de previsión,  causante  de  negligencias y malas prácticas, se debe   a la falta de ética profesional, y a la nula  regulación sanitaria.
 Para la prevención  de  la  negligencia,  es necesaria la  intervención sistemática de la Dirección de Regulación Sanitaria,  verificando   la práctica médica en hospitales, clínicas y consultorio, incluso regulando  los  costos de los servicios, elaborando padrones de médicos  negligentes  y reincidentes,  que permita al usuario del servicio,  conocer a los  médicos   causantes  de   ineficiencia  e incapacidad.  Únicamente, podrá lograse esto, cuando las visitas    de verificación y supervisión,  obedezcan a programas  sistematizados, que  brinden seguridad   .
Para la  Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios Las negligencias médicas  no se deben a  falta de supervisión, son  situaciones  que pasan en el mundo globalizado.  El desconocimiento  de  cifras sobre  negligencias, no permite comparar  el  fenómeno con  otras latitudes. El  Sector salud, responde que las  cifras, son  compatibles con el desarrollo en  cada  país.
La Secretaría de Salud, tiene  información, pero se niega  a hablar del tema. Olvidando  su obligación  de  prevenir  la negligencia, como un riesgo sanitario. A  nivel mundial la medicina tiene  problemas que se convierten en negligencias  y errores, por  la alta especialización y   tecnificación. En México,  los médicos olvidan  su formación integral y   capacidad de diagnostico a partir de los síntomas.
Para frenar la negligencia,   mala práctica y  abusos de los médicos, se requiere capacitación desde las  universidades, formando   profesionales   reflexivos y previsores. Se  requiere regulación sanitaria;  reestructuración de  Conamed,  para que sea imparcial; que los casos penal y civilmente  sean fallados por jueces expertos en derecho, auxiliados  por  peritos competentes y no por  médicos que no conocen el sistema legal y,  protegen a sus pares, por el simple hecho de que mañana, ellos pudieran   ser los acusados.
Sobre  las necesidades mencionadas, es imperioso  educar al paciente,  para que cuestione y pida explicación. Conformar una asociación civil sin fines de lucro,  que evite que  sigan ocurriendo  errores y negligencias, que pueda sentarse en cualquier foro sobre el tema, para debatir   su experiencia y los errores    que   ha sufrido en  su búsqueda  de  justicia. Discurrir colegiadamente  la  defensa del paciente, ante    la cerrazón de la autoridad Sanitaria,  judicial,  y   la mal interpretariada  defensa a colegiada  del   gremio médico,  significaría  un alto a la impunidad. La  obligación de  luchar por la prevención  no es exclusiva  de los médicos, los  pacientes y  la sociedad entera, deben integrarse a  la batalla. .
9.- Desapego a la Lex Artis  Judicial.
Recientemente  el  Presidente de la República demandó al Poder Judicial, no sólo a cumplir con la Ley sino a otorgar justicia a las víctimas y garantizar que “una rendija en la Ley” no impida juzgar y encarcelar a quien cometa un delito, porque la impunidad es el estímulo más poderoso para los delincuentes.
La declaración,  incluye cualquier tipo de delincuentes y víctimas de impunidad judicial. Los  malos servidores públicos, son “las rendijas de la Ley” a las que  el Presidente se refirió, que permiten que la impunidad prevalezca produciendo desazón en la sociedad. Todos saben quiénes, dónde y que hacen los malos funcionarios.
Las rendijas de la Ley, protegen al delincuente, que se beneficia de amparos judiciales que perjudican a las víctimas. El  Sistema Judicial  ampara al transgresor de la Ley y margina a la víctima,  la víctima es vulnerada: primero; por el  delincuente, después por las rendijas de la Ley.
Extrajudicialmente,  malos servidores públicos  protegen el interés de los delincuentes. Ejemplos hay muchos, algunos delincuentes amparados,   han obtenido  libertad  para cometer    asesinatos, o cometer otros crímenes.
La dilación,  del Sistema  Judicial, protege al indiciado.  el amparo,  impide que el Auto de formal prisión surta efecto.  La justicia y el paciente  deban esperar que concluya el juicio y se  dicte sentencia. La autoridad  olvida que   delito que no se castiga, se repite. ¿Cuántos médicos negligentes  siguen ejerciendo la medicina  con amparos  bajo el  brazo? ¿A cuántos médicos,   se les otorga  la protección del poder de la Unión, amparándolos?  
El amparo,   protege al indiciado, a través del burocratismo exacerbado, misterioso, ocioso e incomprensible, que motiva a dudar que la denuncia sea una solución. La retorica suena hueca, cuando quien debe hacer cumplir la Ley, no lo hace o permite que la dilación triunfe sobre la razón esgrimida por la víctima. Es patética la respuesta, de que la carga de trabajo impide la justicia expedita.
Las rendijas de la Ley, no solo son  retorica; existen y son motivos de dilación e impunidad  en  la atención a las víctimas,  favorece  a los  médicos infractores del Código de Defensa Social. Como sociedad  somos corresponsables de que la realidad  cambie. Cumplamos nuestra obligación, para que los funcionarios cumplan la suya.

Este artículo,  se basa  en información obtenida de textos   extractados  y modificados del artículo publicado por  la Dra. Clara Magdalena  Martínez  Hernández y  de  la Publicación de la revista Contralinea,  artículo titulado Servicios privados de salud, negligencia y fraudepor Elva Mendoza.

Gustavo Adolfo Vargas González 
gustavovargas01@hotmail.com